El año que ha pasado ha marcado una paradoja muy particular. Por un lado, la crisis financiera internacional se expandió y afectó a casi todo el mundo, y dentro de cada industria, la automotriz cayó a punto de sufrir una de sus mayores pérdidas: la quiebra de General Motors. Por otro lado, la industria de los coches eléctricos creció a altos niveles, inaugurando quizá un año de gran avance en la generación de transportes ecológicos.
Y General Motors es un caso único. Fue la automotriz más importante del planeta, abandonó el liderazgo mundial a manos de la japonesa Toyota y finalmente, en la crisis, necesitó del auxilio financiero estatal. Sin embargo, los nuevos objetivos marcaron una excelente etapa por venir, pues la compañía de los Estados Unidos anunció que destinará una gran inversión a la fabricación de motores eléctricos.
El consorcio de coches anunció una inversión de 246 millones de euros destinados a la investigación, desarrollo y fabricación de motores híbridos y eléctricos. Así comienza una nueva etapa en la compañía por liderar el mercado de coches eléctricos que, hasta el día de hoy, casi todas las empresas del mundo compiten por liderar el creciente mercado.
Lo que hace un tiempo atrás significaba un simple plan a futuro, hoy el presente es el desarrollo de coches eléctricos. Allí ya nació una nueva competencia.
Vía El Universal
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