Exxon Mobil, una de las compañías petroleras más grandes del mundo, anunció una gigantesca inversión de 600 millones de dólares en biocombustibles. Para ello, la energética se alió con la firma Synthetic Genomics para producir biocarburantes energéticos con algas. De esta manera, la unión entre ambas empresas permitirá desarrollar nuevos combustibles a base de algas cuando, tiempo atrás, la misma compañía había argumentado su oposición a las energías renovables por ser poco rentables.
Synthetic Genomics es una compañía privada abocada a los estudios e investigaciones genéticos y la alianza con Exxon potenciará los avances en materia de combustibles verdes. Para ello, el vicepresidente de Exxon, Michael Donan, remarcó que “todo carburante que se base en algas saciarán el pedido y la creciente demanda de combustible en todo el mundo, al mismo tiempo en que se reducen los efectos de gases invernadero”.
Como siempre analizamos en estos acuerdos macros, los procesos de inversión y desarrollo continúan repitiéndose en varios países y en cada vez más empresas, aunque el peldaño principal de todo proyecto de energías verdes es su comercialización, hasta el día de hoy considerado prácticamente inviable por las firmas mundiales más importante. Royal Dutch Shell es otra de las compañías líderes del sector energético, y también analiza la posibilidad de emprender proyectos de biocombustibles, aunque –en concordancia con las demás multinacionales- restan varios años para una total comercialización de los nuevos combustibles.
Otro dato fundamental y de gran importancia es que los combustibles creados a través de las algas no demandan cultivos del sector alimenticio, lo cual permitirá abastecer la demanda sin potenciar los valores de los alimentos en el mundo.
Vía CNN Expansion