Con el doble objetivo de cuidar el medio ambiente, por un lado, y disminuir la dependencia del petróleo que sufren los Gobiernos en todo el mundo, por el otro, Brasil avanza incansablemente en la producción de bioplásticos a partir de fuentes renovables. Y el crecimiento económico de Brasil en el mundo no ha sido reconocido por igual en cuanto a su potencialidad tecnológica, a pesar de que los brasileños llevan ya varias décadas de trabajo e investigación en la tecnología basada en el etanol de la caña de azúcar para producir nuevas fuentes de energías renovables.
Pese al reconocimiento internacional, Brasil es líder pues sus tecnologías se han acoplado perfectamente con el Medio Ambiente y, en caso de continuar los avances en las investigaciones, se podrían modificar sustancialmente la producción y fabricación en industrias como la automotriz, la cosmética y otras más.
Y los bioplásticos constituyen un verdadero esfuerzo de los científicos brasileños por avanzar en el tratamiento de uno de los materiales más importantes y más utilizado de éstas épocas como lo es el plástico, de ahí el interés en generar una producción mucho más sostenible con el menor impacto posible sobre el Medio Ambiente. Hoy, el consumo de plásticos en todo el planeta se ha multiplicado hasta 20 veces, y teniendo en cuenta que cada kilo de plástico precisa de dos de petróleo –con emisión de 6 kilos de dióxido de carbono- los denominados plásticos verdes constituirían un gran avance. Entre esos avances, se podrá evitar y disminuir los recursos petrolíferos, el calentamiento global, el tratamiento y la cantidad de residuos en zonas urbanas y la generación de nuevos ciclos de producción.
Para entenderlo más claramente, los plásticos verdes o biaplásticos son exactamente iguales a los plásticos obtenidos a través del petróleo, es decir, poseen las mismas características, pero con la inmensa diferencia de que están conformados ciento por ciento de materias primas renovables (etanol, proveniente de las plantas) y son totalmente reciclables.
Hoy, la tecnología utilizada en Brasil es muy eficiente, pues el etano (la materia prima para elaborar el plástico) se puede manufacturar con una molécula de agua del etanol, extraído de la caña de azúcar.