Las políticas de medio ambiente que deben aplicar las principales naciones del mundo marcarán un camino que posiblemente se divida en dos: en uno, la posibilidad de enfocar hacia una mejora de los recursos y energías renovables del planeta. Y por otro, no hacerlo y complicar aún más el desarrollo de la población mundial en los próximos años.
Entre las naciones más destacadas se encuentra China y por sobre todas las cosas su proyecto ecológico. Por ejemplo, la postal más conocida de una ciudad china, en este caso Beijing, es miles de personas caminando, tráfico totalmente colapsado, cientos de publicidades, carteles, ruido, etc. Algo similar puede verse de Nueva York o, en menos medida, del Distrito Federal, en México.
Pero algo debe movilizar y sostener todo ese movimiento. Y en China, el carbón y el petróleo mantienen la inmensa estructura. Con el carbón, se sostiene el suministro de electricidad y calefacción, mientras que la mitad del petróleo y el gas se importan. Pero esta decisión debe ser modificada, pues el precio del barril de crudo y la escasez obliga a nuevas proyecciones para un consumo energético más eficiente pero en energías renovables. Por un lado, reducirá la inversión en crudo y por otro, disminuirá la polución y las emisiones de carbono.
El panorama es claro: China debe modificar su estructura energética, pues no puede depender en exclusividad del carbón. Para ello, deberá modificar sus políticas e impulsar un total crecimiento de la industria en energías renovables.
Es claro que para explotar energías renovables se requiere del uso de tecnologías de última generación y una inversión muy grande. Sólo el Estado puede garantizar un proyecto de semejante magnitud, y en menor medida el sector privado. Así, se logrará un consumo eficiente, se avanzará tecnológicamente y se reducirá la contaminación ambiental.
Via CCTV