Las investigaciones de los científicos de la Universidad de Columbia arribaron a un diseño final de un árbol sintético capaz de captar el monóxido de carbono que se encuentra atrapado en los aires. Sin embargo, lo que automáticamente imaginamos como árbol no llega a serlo, pues se trata de una especie de dispositivo similar a una pequeña edificación que tiene la particularidad de recoger CO2 en proporción mil veces más rápido que un árbol.
Según los científicos, una vez el CO2 capturado en la cámara, se comprime y se lo almacena en forma líquida. Los estudios datan del año 1998 y recién en este año se ha llegado al producto final. Sin embargo, todavía restan algunas definiciones para que la firma Global Research Technologies desarrolle los primeros prototipos en funcionamiento en un plazo no mayor a tres años. La tecnología utilizada es similar a la de las plantas térmicas de carbón cuyo objetivo es diseñar los denominados árboles lo más efectivos posibles de acuerdo a su tamaño.
Como suele ocurrir en este tipo de proyectos, la inversión es un proceso fundamental. Cada ejemplar de un árbol sintético equivaldría a 30.000 dólares aproximadamente. Una vez solucionada la inversión en la construcción a escala, estará listo el primer “árbol” sintético construido por los científicos de la Universidad de Columbia.
Vía Physorg
Cuántas veces hemos disfrutado de excelentes viajes y fines de semana en campings, parques y playas, en carpas y disfrutando de los encantos de la naturaleza. Muchas, y varias de ellas seguramente habremos deseado contar con electricidad disponible al alcance de la mano aunque las condiciones del lugar no lo facilitaban. El avance de la tecnología y las nuevas fuentes de energía llegan a todos los usos de los seres humanos, esta vez, nada mejor que las carpas.
En sintonía con el avance de las principales ciudades del mundo en buscar nuevas fuentes de energía y racionalizar los residuos,
Siempre es bienvenida una noticia relacionada con el avance y el cuidado del medio ambiente, sobretodo en aquellos países en que se superan unos a otros por ver quién avanza más en las acciones para disminuir el efecto invernadero. Y es el turno de Escocia, que acaba de desplazar a Alemania como el país que más compromiso asume en la reducción de emisiones de CO2. ¿De qué manera? De la siguiente.
La fabricación de los bioplásticos es una tendencia que se viene reafirmando desde hace varios años, y pese a que Brasil es un líder en la materia en todo el mundo, el panorama internacional es mucho más benévolo, pues son varias las naciones que están trabajando en la producción de plásticos por fuera de las fuentes fósiles como el petróleo o el gas natural.
El tratamiento de la basura es un gran tema que preocupa a todas las potencias del mundo como así a las economías emergentes, pues el creciente consumo de las últimas dos décadas generó un notable incremento de la basura. Para frenar esto, en los últimos años se han propagado varios programas para su tratamiento y desde allí extraer nuevos recursos energéticos.
Los proyectos, avances e investigaciones sobre el Biogás continúan en gran medida, aunque el mayor exponente de esta rama de las nuevas energías es la ciudad de Lünen, una urbe alemana que se convertirá históricamente en la primera ciudad del mundo que se alimentará por el biogás proveniente del estiércol de vacas y caballos.
Con el doble objetivo de cuidar el medio ambiente, por un lado, y disminuir la dependencia del petróleo que sufren los Gobiernos en todo el mundo, por el otro, Brasil avanza incansablemente en la producción de bioplásticos a partir de fuentes renovables. Y el crecimiento económico de Brasil en el mundo no ha sido reconocido por igual en cuanto a su potencialidad tecnológica, a pesar de que los brasileños llevan ya varias décadas de trabajo e investigación en la tecnología basada en el etanol de la caña de azúcar para producir nuevas fuentes de energías renovables.
En constante avance de las empresas automotrices por mejorar sus productos y cuidar el medio ambiente racionalizando el uso de la energía, la automotriz
La aparición del libro No Logo, de la escritora Naomi Klein, fue quizá el primer gran trabajo escrito que desnudó el verdadero origen de las fortunas que manejan las grandes multinacionales con presencia en decenas de países alrededor del mundo. En su libro se han citado grandes casos, como Microsoft y Nike, y de cómo montan una estructura en base a la explotación de recursos y personal.