
¿Qué no haya manera de reducir nuestro consumo energético a bajo coste es un imposible? Es lo que viene a decir Pedro Linares en Soitu en la “Paradoja de las eficiencia energética”, que habla de un efecto rebote en el uso de la energía con lo que, a mayor eficiencia (y menor coste), mayor uso de la energía, lo que hace finalmente imposible que se produzca el deseado ahorro energético.
Este artículo destaca que el precio actual de la eficiencia energética está artificialmente manipulada porque no incluye todos los costes. A nivel de uso, porque ser eficiente puede llegar a ser más incómodo para el usuario final (puede darse el caso que tenga que hacer un mayor esfuerzo) y a nivel de precios porque todavía no se refleja el coste real al estar subvencionado.
Todo esto y una falta de información al usuario final, concluye, puede producir que los principales motores del cambio (las personas) posiblemente no están empujando para mejorar el aprovechamiento energético, con lo que:
“hay que atacar de raíz los problemas que hacen que se invierta menos de lo debido: hay que reflejar todos los costes en los precios de la energía, y no subvencionarlos”
La pregunta clara que surge es: ¿con el clima económico que se vive en la actualidad, la sociedad estaría de acuerdo? Difícil de decir
